(Català) La #T, por dentro

Salió sentencia de nuestro Tribunal Constitucional sobre las Tasas Judiciales. Aunque los primeros análisis nos descubren que no es más que una chapuza para contener y limpiar otra “cagada” del gobierno del Partido Popular, y que perpetúa y justifica el atraco con alevosía contra los ciudadanos, por parte de un gobierno que tiene muy poco de demócrata, uno de los objetivos de T# se ha visto realizado: la supresión en su práctica totalidad de las Tasas Judiciales.

Aunque el trabajo contra las tasas, amigos, no ha acabado, quedan muchos flecos pendientes… tales como la devolución de las mismas.

Pero es que los atracos, no fueron uno, sino muchos.

a) Empobrecer a los abogados pagando por el turno de oficio, cada vez menos, mal y tarde;

b) Como la sociedad ha ido empobreciéndose, aumentar los requisitos para acceder a la justicia gratuita, de forma que sólo los ya más miserables pueden acceder a ella. En esta centrifugación han caído, los primeros de todos, los autónomos, los alabados “emprendedores” y las pymes, que se les cierra la oportunidad de defensa cuando más lo necesitan.

c) Utilización partidista de la Justicia, promocionando jueces afines a las directivas del partido, y penalizando a aquellos que no quieren actuar como comisarios políticos.

d) Reducción de la formación y calidad de los operadores de justicia, pensando que con un programa a lo más puro Orwell, Lexnet, lo controlarían todo y se vaciarían los juzgados de papel;

e) Los medios destinados a los juzgados, dan pena, llegando el caso de Juzgados cerrados por chinches y ratas, o tener que pedir que cada cual se traiga su papel higiénico.

Pero no quiero hablar de los retos que le quedan a #T sino de lo que ha pasado en sus tripas en estos tres años, de los beneficios personales que entre sus miembros se han generado…. y en eso, #T me recuerda más a una “colla castellera” que a una brigada militar.

Los castellers tienen un lema, surgido de un verso de la obra “Los Xiquets de Valls” de Josep Anselm Clavé

“Fuerza, Equilibrio, Valor y Seny (Cordura?)”. Este lema resume las características de un casteller… y podría ser muy bien los valores desarrollados por un jurista, o no tan jurista de #T.

Fuerza: Son personas que antiguamente solían ser corpulentas y bregadas en el duro trabajo diario. El origen de los castells radica en una época en que el pueblo estaba acostumbrado a trabajos muy duros. En aquellos tiempos los castellers eran personas acostumbradas a hacer grandes esfuerzos en su día a día, en el anonimato del trabajo diario. Aunque siempre es aconsejable un buen estado físico, actualmente se valora mucho más la técnica que la fuerza. La historia no es tan diferente a la evolución de la abogacía los últimos años.

Equilibrio: El hecho de estar una persona sobre la otra y, en la mayoría de castells, además con otros en el mismo piso, implica un sentido del equilibrio y también la confianza en los demás muy fuerte. Saber que si tú o tu compañero compañero falla, vendrá otro que, seguro, pondrá el corazón para que todo salga bien y continue la estructura en equilibrio, es esencial.

Valor: Es una característica propia de todos los castellers, especialmente de los que suben al castell, y sobre todo de los niños, pero también de los que aguantan la construcción desde su pie.

Seny: Tanto a la hora de planificar un castell, como a la hora de ensayarlo y levantarlo en la plaza, se necesita que todos tengan la cordura de la planificación, el conocimiento de las propias limitaciones, concentración; ya que del esfuerzo y concentración de todos depende el éxito del castell. Seny, palabra intraducible, también lleva trazas de constancia, trabajo, esfuerzo, regularidad, confianza, compenetración, hermandad, o rabia contenida.

Una colla castellera, acaba generando poderosísimos vínculos entre sus miembros, independientemente del sexo, la opinión política, la situación económica o la edad, ya que no siendo imprescindible nadie, todos son importantes. El anxaneta, que el más pequeño, confía absolutamente en la pirámide de edad que representa el castell, y el más viejo y sabio que está haciendo pinya, sabe que sin el anxaneta, no conseguirá nunca culminar nada. Y que nadie piense que una “colla” es cosa de unos pocos, algunas llegan a tener cientos de participes, y las grandes, bordean el millar.

Cuando un casteller habla, sabe que tiene detrás a todos los que llevan la camisa de su mismo color, como pasa con #T. Toda la fuerza de su grupo está en él; y detrás, cientos de manos y cerebros sintonizados en la misma onda, para lo que haga falta si es cosa de la camiseta. Para todo lo demás, la sensación es de pertenecer a una familia extensa.

Y ese es el valor añadido que a mi entender ha provocado #T; el enfrentamiento frontal a la injusticia de las tasas ha generado vínculos personales entre todos los miembros, independientemente de si eras joven o viejo, catedrático o estudiante, abogado o juez. Es una red con un valor ético, que tiene una fuerza que aún está por medir..

Josep Jover

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