Apostillas a unos análisis decepcionantes y unas intervenciones desalentadoras

Sé que lo más fácil del mundo es pontificar sobre lo que le pasa al vecino, hace buenos los problemas de tu casa; pero voy a asumir ese reto, pidiendo excusas por anticipado, sobretodo a los amigos de Podemos.

De inicio, creo en que la confluencia ha evidenciado, de entrada, una mala gestión de egos, que se han situado por delante de principios y filosofías políticas. Y eso, como el miedo, se huele. Según en qué filosofías políticas, los hiperliderazgos personales se pagan caro. Tengo bien claro también, que la imagen que hemos percibido, NO ES LA REALIDAD, pero es lo que queda de ella. Y príncipes destronados, los hay.

Hemos de entender que el modelo “Podemos” es genial porque es un modelo diferente, y al final, los “gurús de la metroscopia”, lo han querido tratar como si de un PSOE o Ciudadanos cualquiera se tratara, y no, repito, el “modelo es diferente”. El truco está en que las cosas se preparan, trabajan y publicitan de forma diferente. Cuanto más diferente, más imagen de marca.

El voto, en cambio, no; no es diferente. Y por tanto sigue los mismos patrones para todos.

Imaginemos que el voto de cada ciudadano es un punto situado en un sistema cartesiano multidimensional, donde se entrecruzan varios planos,

-En primer lugar, habrá un eje de ordenadas derecha-izquierda, que dará nos una una posición determinada. Aquí sí que tenemos una campana de Gauss en el que la mayoria de votos se sitúa en el centro/centro izquierda. Es la hoja que enseñan los que dicen que el voto está en el centro; pero repito es un sistema multidimensional

-En segundo lugar, El segundo eje en importancia es el eje económico, el de abcisas, el voto se orientará a la credibilidad de mejora de la situación económica, personal y familiar. Este plano es el que mejor gestionan los partidos neoliberales y explica también porqué un voto que sería cautivo de la izquierda, pasa a votar las opciones más conservadoras.

-El tercer eje, de cota, sería el del sector profesional: el abogado vota a abogado, el jubilado a jubilado, el bombero a bombero, el militar al militar, el botiguer al botiguer y el farmacéutico a farmacéutico. Y para eso no sirve la política de “fichajes”, sino que los candidatos han de ser los líderes naturales, que defiendan programas sectoriales, programas conocidos y debatidos previamente en cada uno de los sectores. Estos líderes deben estar en primera y copar segunda línea.

-El cuarto eje sería el del sector de las aficiones. Repetíríamos el esquema anterior, el apasionado del motor, vota apasionado del motor, y el futbolero a otro futbolero, y si puede ser del mismo equipo, mejor. Este plano algunos lo toman a güasa; les invito que vayan cuarquier partido a las tribunas del Camp Nou o Santiago Bernabeu… o al palco de cualquier evento deportivo.

-El quinto sería el del factor “nacional”. Absolutamente trascendente en comunidades como Catalunya o el País Vasco, Cada comunidad tiene su eje, sus coordenadas propias, de relación con la mitología social común; al fin y al cabo, la historia es una relación de hechos que no sabemos cómo ocurrieron, explicados por alguien que seguro que no estuvo, recibiendo una soldada de alguien interesado en esa versión.

-El Sexto es la gestión de la cobardía. Napoleón decia que “la gente tiene la irrefrenable tendencia de ir en auxilio del vencedor”. Y Podemos ha perdido esa aureola, la imagen tanto de vencedor, como la de “dar caña”. ¿Quien va a votar a un corderito tranquilo, inocente y cobarde? (ver “el partido gamberro”). ¿Quién va a votar a un lider/partido que no ha puesto una querella a un medio, con las animaladas que se han dicho?

-Y finalmente la séptima cota, la de los liderazgos. Se ha propiciado el que existan muy pocos líderes, y además carismáticos. Pero la gente también vota viendo cómo lo hace el de Podemos en su pueblo, donde deben tener líderes transformacionales, donde los otros partidos tengan la sensación de estar arrinconados… y transmitan esa sensación a sus ciudadanos. Estos líderes locales deben ser asistidos en los ámbitos jurídico, de imagen y administrativo. Son la base para romper cualquier techo.

El voto deberá pues, ser interpretado y buscado desde estos siete planos diferentes.

Este texto es continuación de “el partido gamberro

Josep Jover

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